lunes, 22 de marzo de 2010

Discurso del 2 de marzo (1)


Discurso pronunciado por
MARCO ANTONIO LOZANO CAMACHO,
Rector del Liceo de Loja, en el
Acto solemne de develamiento del
JARDÍN CONMEMORATIVO
en homenaje a los actos de celebración del
I Centenario del Natalicio de

CARLOS ARROBO CARRIÓN,
benefactor del Liceo de Loja.

Muy buenos días a todos quienes se han dado cita en nuestro tranquilo y acogedor Campus Armenia, para ser testigos de un acto transcendental en la historia del Liceo de Loja como es el develamiento del JARDÍN CONMEMORATIVO en homenaje al doctor CARLOS ARROBO CARRIÓN, benefactor de la institución; obra mentalizada y plasmada por la Comisión Pedagógica para perennizar el nombre de nuestro ilustre homenajeado, en este rincón de un paisaje extraordinario que guarda celosamente la vida natural en su mejor forma.
El Doctor Carlos Arrobo Carrión fue un abogado de prestigio, de clara posición ideológica, ciudadano ejemplar, que combinaba con mucha disciplina su trabajo, su servicio ciudadano, su tiempo para la naturaleza y la entrega a su hogar. Durante su vida se dedicó también a cultivar otras aficiones del mundo sagrado de la inspiración; su legado incluye creaciones poéticas y musicales. Sin duda alguna, fue un hombre de bien, un ciudadano íntegro, un patriota cabal, un lojano ejemplar.
La huella que dejó el Doctor Carlos Arrobo Carrión es seguida por sus hijos y descendientes y la mejor demostración está en esta importante obra educativa que es nuestro querido Liceo de Loja, Institución Educativa que se debe al impulso benefactor del mismo doctor Carlos Arrobo Carrión. Por tal razón, para volver a las raíces estamos proyectando: investigar, plantear y suscitar; modernizar procesos, crear productos, comunicarse y trabajar de manera colaborativa local y globalmente, con el apoyo de las nuevas herramientas y recursos pedagógicos.
Estamos trabajando para generar los cambios necesarios que permitan en los estudiantes adquirir y cimentar los nuevos conocimientos. Esto es, comprometerse con el aprendizaje para toda la vida; desarrollar la capacidad de trabajar en equipo, de comunicarse, innovar y pensar críticamente, para que se fundan el ser y el conocer, de tal manera que el Liceo pueda entregar a la sociedad, seres humanos sólidos y dispuestos a enfrentar los retos de una globalización competitiva.
Sin embargo, muy aparte de este reconocimiento, la verdadera gratitud la dejaremos plasmada en la vida diaria, con el recto proceder y la transparencia en nuestras acciones.
Permítanme expresar la gratitud institucional por su presencia y compañía en este acto que marca un antes y un después en el quehacer educativo de nuestro Liceo de Loja; y a la vez invoco a nuestro Personal y sobre todo a nuestros queridos estudiantes para que nos comprometamos a ser los guardianes de este jardín conmemorativo para cuidarlo y respetarlo por ser parte vital de nuestra historia común.
Gracias

Loja, 2 de marzo de 2010

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